Criaturas

Ella-Laraña (Shelob): la última hija de Ungoliant que acechaba en Cirith Ungol

La monstruosa araña que Frodo y Sam encontraron en el paso de Mordor era más antigua que Sauron. Heredera de Ungoliant, encarnaba un mal ciego y devorador.

Ella-Laraña (Shelob): la última hija de Ungoliant que acechaba en Cirith Ungol

En el viaje de Frodo y Sam hacia Mordor, el último y más terrible obstáculo no es un ejército ni un Señor Oscuro, sino una criatura de patas y ojos que aguarda en la negrura de un túnel. Se llama Ella-Laraña, y aunque sirve indirectamente a los planes de Sauron, no le pertenece: es más vieja que él, más ciega que él y, en cierto modo, más pura en su maldad. Encarna un mal que no conspira ni ambiciona, sino que simplemente devora.

Una sombra más antigua que Sauron

Ella-Laraña no era una bestia cualquiera. En su forma monstruosa de araña gigante latía una herencia antiquísima: era la última de las grandes hijas de Ungoliant, la araña primordial que en los albores del mundo había devorado la luz de los Dos Árboles de Valinor. De aquella criatura casi cósmica descendía Ella-Laraña, y de ella había heredado lo esencial: la forma repugnante, el hambre sin fin y el odio instintivo hacia toda luz.

Llevaba incontables años agazapada en los túneles de Torech Ungol, en el paso montañoso de Cirith Ungol, una de las entradas ocultas a Mordor. Allí tejía su oscuridad, engordaba con orcos extraviados y con cualquier viajero desdichado, y crecía en malicia. Sauron conocía su existencia y la toleraba —incluso, se dice, le enviaba prisioneros como quien alimenta a un perro guardián—, pero no la mandaba: Ella-Laraña no obedecía a nadie más que a su propio apetito.

No servía a nadie sino a sí misma, bebiendo la sangre de Elfos y Hombres, hinchada de meditar sus festines, tejiendo redes de sombra.

La traición de Gollum

El encuentro entre los hobbits y la araña no fue casual: fue una emboscada urdida por Gollum. La criatura, que guiaba a Frodo y Sam por un camino secreto hacia Mordor, planeaba en realidad conducirlos a la guarida de Ella-Laraña. Su cálculo era retorcido y astuto: si la araña los mataba y devoraba, desecharía los huesos y las ropas, y entre ellas quedaría abandonado el Anillo, que Gollum podría recuperar sin mancharse las manos.

Así, los llevó hasta la boca del túnel y desapareció, dejándolos avanzar a ciegas por un pasadizo que apestaba a muerte, mientras la araña despertaba en la oscuridad.

La luz que la venció

Lo que Gollum no había previsto fue el arma que los hobbits llevaban consigo. Cuando Ella-Laraña los acorraló, Frodo recordó el frasco de Galadriel, el regalo de la Dama de Lothlórien: un vial de cristal que encerraba la luz de la estrella de Eärendil, es decir, la luz de un Silmaril, que a su vez guardaba la luz de los Dos Árboles.

Aquella era, precisamente, la clase de luz que la estirpe de Ungoliant más odiaba. Al alzarla, el frasco ardió con un fulgor insoportable para la araña, que retrocedió cegada. Frodo, envalentonado, incluso la hizo huir por un momento. Pero la criatura era astuta: buscó otro ángulo y, en la oscuridad recuperada, clavó su aguijón en Frodo, paralizándolo con su veneno y envolviéndolo en telarañas para devorarlo después.

Fue entonces cuando Sam hizo lo que ningún hobbit habría imaginado de sí mismo. Creyendo muerto a su amo, tomó la espada Dardo y el frasco y se lanzó contra la mole de la araña. Ella-Laraña, confiada en su coraza, se dejó caer sobre él para aplastarlo, y al hacerlo se clavó ella misma la hoja élfica en el vientre. Herida como nunca lo había estado en siglos, y cegada de nuevo por la luz de la estrella, se arrastró de vuelta a las tinieblas de su guarida para lamerse las heridas, y no volvió a aparecer.

El mal que no piensa

Ella-Laraña no vuelve a la historia después de aquel combate; su destino final queda en la penumbra, herida y escondida en su agujero. Pero su figura deja una huella profunda, porque representa una forma de mal distinta a la de Sauron. El Señor Oscuro quiere dominar, ordenar, poseer; Ella-Laraña solo quiere consumir. Es un hambre sin mente, una oscuridad que existe por sí misma, indiferente a cualquier plan.

Que fuera un hobbit humilde, y no un gran guerrero, quien la derrotara con una espada pequeña y un frasco de luz, resume una de las ideas más queridas de Tolkien: que ante los males más antiguos y ciegos del mundo, a veces el valor de los pequeños y una chispa de luz heredada valen más que todos los ejércitos.

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Preguntas frecuentes

¿Quién es Ella-Laraña en El Señor de los Anillos?

Ella-Laraña (Shelob en inglés) es una araña gigante y monstruosa que habita en los túneles de Cirith Ungol, el paso secreto hacia Mordor. Es una criatura antiquísima, descendiente de la araña primordial Ungoliant, que devora a cuantos caen en su guarida y a la que Frodo y Sam se enfrentan en su viaje.

¿Qué relación tiene Ella-Laraña con Ungoliant?

Ella-Laraña es la última de las grandes descendientes de Ungoliant, la araña primordial que devoró la luz de los Dos Árboles de Valinor. Heredó de ella su forma monstruosa, su hambre insaciable y su odio hacia la luz, aunque nunca alcanzó el tamaño ni el poder cósmico de su antepasada.

¿Cómo derrotaron Frodo y Sam a Ella-Laraña?

Ella-Laraña picó y paralizó a Frodo, pero Sam la enfrentó con la espada Dardo y, sobre todo, con el frasco de Galadriel, que contenía la luz de la estrella de Eärendil. Esa luz, que la araña odiaba por su herencia, la cegó y la hizo retroceder malherida, permitiendo a los hobbits escapar.

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