Lore

Los Valar: los poderes que dieron forma al mundo de Tolkien

No son dioses, sino los grandes espíritus que moldearon Arda por encargo de Eru. Quiénes son Manwë, Varda, Ulmo y los demás Valar, y qué papel juegan en el legendarium.

Los Valar: los poderes que dieron forma al mundo de Tolkien

Detrás de cada montaña, cada tormenta y cada estrella del mundo de Tolkien hay una voluntad. El legendarium no empieza con héroes ni con anillos, sino con un canto y con los espíritus que lo entonaron: los Valar, los Poderes del Mundo. Comprenderlos es entender los cimientos mismos de la Tierra Media, porque fueron ellos quienes la moldearon, quienes lucharon por ella y quienes, a veces, se equivocaron con ella.

Del canto al mundo

Antes de que existiera nada, existía Eru Ilúvatar, el Único, el creador. De su pensamiento surgieron los Ainur, espíritus sagrados a los que enseñó a cantar. Juntos entonaron la Música de los Ainur, la Ainulindalë, y de esa melodía nació la visión del mundo. Algunos de aquellos espíritus, los más poderosos y los que más amaron aquella visión, decidieron descender a Eä, el universo, para hacerla realidad. A esos se les llamó los Valar, y a sus ayudantes menores, los Maiar.

Los Valar no crearon el mundo de la nada —solo Eru puede crear—, pero le dieron forma: levantaron las montañas, encauzaron los mares, encendieron las estrellas. Y luego se quedaron a habitarlo y a cuidarlo, estableciendo su morada en Valinor, la Tierra Bendecida, al otro lado del mar.

Los grandes señores y reinas

Los Valar principales son catorce, siete señores y siete reinas (las Valier), cada uno vinculado a un aspecto del mundo.

  • Manwë, el rey, señor del aire y de los vientos, el más sabio y el más cercano a la mente de Eru. Gobierna desde la cima del Taniquetil.
  • Varda, su esposa, la más venerada de todos. Creó las estrellas, y por eso los Elfos la aman por encima de cualquier otro poder y la invocan con el nombre de Elbereth.
  • Ulmo, el señor de las aguas, que rara vez toma forma visible pero nunca abandona del todo a los pueblos de la Tierra Media; su voz se oye en cada río y en cada ola.
  • Aulë, el herrero, maestro de la piedra y el metal, tan impaciente por tener discípulos que creó a los Enanos antes de tiempo, un acto que Eru corrigió con misericordia.
  • Yavanna, esposa de Aulë, señora de todo lo que crece, madre de los árboles y protectora de los Ents.
  • Mandos (Námo), el juez solemne que custodia las almas de los muertos en sus Estancias y conoce el destino del mundo.
  • Nienna, la señora del duelo y la piedad, que llora por los males de Arda y enseña la compasión.

Y junto a ellos Oromë el cazador, Tulkas el luchador, Estë la sanadora, Vairë la tejedora y otros, cada uno una faceta del mundo hecha voluntad.

No son dioses que exijan adoración, sino guardianes que sirven a un poder más alto: potencias del mundo, no dueñas de él.

La sombra entre los Poderes

Hubo un decimoquinto, el más grande de todos en su origen: Melkor. Poseía una parte de los dones de todos los demás, pero también un orgullo y un deseo de dominio que lo apartaron del canto común. Quiso crear a su manera, imponer su voluntad, y su rebeldía introdujo la discordia en la Música misma. Se convirtió en Morgoth, el primer Señor Oscuro, y dejó de contarse entre los Valar. Que el rey Manwë y el enemigo Morgoth fueran hermanos espíritus es una de las ideas más profundas del legendarium: el mal no viene de fuera, sino de la corrupción de uno de los seres más elevados.

Poderes que se equivocan

Lo fascinante de los Valar es que no son perfectos ni infalibles. Se retiraron a Valinor y dejaron durante mucho tiempo la Tierra Media a merced de Morgoth. Cometieron errores de juicio, como cuando confinaron a los Elfos en el Oeste por un exceso de celo protector. Tienen dudas, sienten pena, actúan tarde. No son dioses todopoderosos, sino administradores de un mundo que no es suyo, siervos de la voluntad de Eru que a veces no aciertan a interpretarla.

Esa imperfección es deliberada. Tolkien no quiso un panteón de ídolos, sino un orden de guardianes falibles bajo un único creador. Por encima de todos ellos, siempre, permanece Eru Ilúvatar, el Único, cuya voluntad última ni siquiera los Poderes del Mundo alcanzan a comprender del todo. Y en esa distancia entre el creador y sus poderes cabe todo lo que hace grande y humano al mundo de la Tierra Media.

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Preguntas frecuentes

¿Quiénes son los Valar en la obra de Tolkien?

Los Valar son los grandes espíritus, llamados 'los Poderes del Mundo', que descendieron a Arda para darle forma siguiendo la voluntad de Eru Ilúvatar, el creador único. Son catorce principales, siete señores y siete reinas, y habitan en Valinor. No son dioses absolutos, sino servidores del Único.

¿Quién es el más importante de los Valar?

Manwë es el rey de los Valar y el más cercano al pensamiento de Eru. Señor del aire y de los vientos, gobierna desde el monte Taniquetil junto a su esposa Varda. Curiosamente, era hermano de Melkor (Morgoth), el Vala que se rebeló y se convirtió en el primer Señor Oscuro.

¿Los Valar son dioses?

No en sentido estricto. Aunque los pueblos de la Tierra Media a veces los veneran, los Valar son seres creados, espíritus llamados Ainur, subordinados a Eru Ilúvatar, la única divinidad verdadera del legendarium. Tolkien los concibió más como ángeles guardianes o potencias naturales que como dioses independientes.

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