Primera Edad

Los Silmarils: las joyas que condenaron a los Elfos

Feanor forjo tres joyas con la luz de los Arboles y desato un juramento, una guerra y la ruina de los Noldor. Esta es su historia tragica.

Los Silmarils: las joyas que condenaron a los Elfos

Hubo una vez una luz tan pura que el mundo entero parecio detenerse a contemplarla. No era el sol, que aun no existia, ni la luna, que tardaria en nacer. Era el resplandor de tres joyas, sostenidas en la palma de un Elfo orgulloso, y en ellas latia el alma misma de un paraiso que pronto seria destruido. Esas joyas se llamaron Silmarils, y para cuando su historia termino, habian costado mas sangre, mas exilios y mas juramentos rotos que cualquier tesoro concebido por mente alguna. No fueron solo gemas. Fueron una condena.

La obra que ni siquiera su creador pudo repetir

Feanor es, sin discusion, la mente mas brillante que jamas haya surgido entre los Elfos. Hijo de Finwe, primer rey de los Noldor, heredo de su pueblo el amor por el conocimiento y el arte de dar forma a la materia, pero lo llevo a una altura que rozaba lo divino. Invento un sistema de escritura, perfecciono el tallado de gemas y, en el cenit de su genio, creo una sustancia cristalina a la que dio el nombre de silima: una materia mas dura que el diamante e indestructible por cualquier fuerza del mundo material.

Dentro de esa silima encerro lo irrepetible. En aquellos dias, Valinor era iluminado por los Dos Arboles, Telperion el plateado y Laurelin el dorado, cuya luz mezclada era la gloria de la Tierra Bendecida. Feanor capturo esa luz y la sello para siempre en sus tres joyas. El resultado fue algo vivo: los Silmarils ardian con un fuego interior propio, y se decia que brillaban en la oscuridad como si guardaran un fragmento de los primeros dias del mundo.

Lo verdaderamente tragico no fue que las joyas fueran hermosas, sino que su creador llego a amarlas mas que a la luz que contenian.

Aqui esta la semilla de toda la catastrofe. Feanor dejo de ver los Silmarils como un homenaje a la belleza de Valinor y empezo a verlos como una posesion, una extension de si mismo que nadie tenia derecho a tocar. Su corazon se cerro en torno a ellos como un puno.

El robo que apago el mundo

Morgoth, el primer Senor Oscuro, codiciaba esas joyas con un deseo que lo consumia. No podia fabricar luz, solo corromperla, y la pureza de los Silmarils representaba todo lo que el odiaba y a la vez ansiaba poseer. Con astucia sembro la discordia entre los Noldor, alimentando los celos de Feanor y enfrentandolo incluso con su propio medio hermano.

Cuando los Valar descubrieron sus mentiras, Morgoth huyo. Y entonces ejecuto su golpe maestro. En alianza con Ungoliant, una criatura monstruosa con forma de arana que devoraba la luz, ataco los Dos Arboles y los dejo marchitos y muertos. El mundo quedo sumido en una oscuridad total. En ese instante de caos, asalto las fortalezas de los Noldor, asesino a Finwe a las puertas de su tesoro y robo los Silmarils.

Fue un doble crimen perfecto. Morgoth no solo se llevo las joyas, sino que extinguio la unica fuente de aquella luz. A partir de ese momento, los Silmarils ya no eran simplemente las obras mas bellas jamas creadas: eran lo unico que quedaba de los Arboles. Contenian el recuerdo de un paraiso perdido. Y eso los hizo infinitamente mas peligrosos.

El Juramento: cuando las palabras se vuelven cadenas

Devastado por la muerte de su padre y enloquecido por la perdida de su obra, Feanor hizo lo impensable. Ante todo su pueblo, el y sus siete hijos pronunciaron un juramento terrible: perseguir con odio y venganza a cualquiera, fuese Vala, demonio, Elfo, Hombre aun no nacido o cualquier criatura, que osara retener un Silmaril sin entregarlo. Invocaron el nombre del propio Iluvatar como testigo, y con ello sellaron un pacto que ya no podria deshacerse.

Aquel juramento fue el verdadero veneno. No el robo de Morgoth, sino las palabras de Feanor. Porque a partir de entonces, sus portadores no actuaban por amor a la luz, sino atados a una promesa que los obligaba a matar.

La primera consecuencia fue inmediata y atroz. Para perseguir a Morgoth fuera de Valinor, los Noldor necesitaban barcos, y los unicos que existian pertenecian a los Teleri, otro pueblo elfico. Cuando estos se negaron a entregarlos, Feanor y los suyos los atacaron. Fue la primera vez que un Elfo derramaba la sangre de otro Elfo. Aquella masacre, conocida como la Matanza de los Hermanos, marco a los Noldor con una mancha que ninguna gloria posterior lograria borrar.

La caida de los Noldor

El exilio que siguio fue un descenso paso a paso hacia la ruina. Los Valar, horrorizados, pronunciaron una sentencia sobre los Noldor rebeldes: sus grandes empresas terminarian en traicion y sus mas brillantes esperanzas en desesperacion. Esa profecia, conocida como la Maldicion de Mandos, se cumplio con una exactitud cruel a lo largo de toda la Primera Edad.

Feanor murio poco despues de llegar a la Tierra Media, abrasado por los demonios de fuego de Morgoth, sin haber recuperado ni una sola de sus joyas. Pero el Juramento sobrevivio a su muerte, recayendo entero sobre sus hijos. Generacion tras generacion, los Silmarils provocaron batallas perdidas, reinos arrasados y traiciones entre quienes deberian haber sido aliados.

El episodio mas amargo llega al final. Cuando uno de los Silmarils fue por fin arrancado de la corona de Morgoth por un mortal, Beren, y pasado luego a manos de los descendientes de su linaje, los hijos de Feanor que aun vivian no pudieron resistir el juramento. Atacaron a su propia gente para reclamarlo, una y otra vez, hasta quedar reducidos a dos hermanos solitarios y exhaustos, manchados por crimenes que jamas desearon cometer pero que las palabras de su padre les imponian.

Las joyas no eligieron a sus victimas. Fueron las promesas hechas en su nombre las que devoraron a todo un pueblo.

El corazon tragico de El Silmarillion

No es casualidad que la obra entera lleve el nombre de estas tres gemas. Los Silmarils son el eje en torno al cual gira toda la historia de la Primera Edad: condensan los grandes temas de la mitologia de Tolkien, el amor desmedido por lo creado, la diferencia entre crear por belleza y poseer por orgullo, y el modo en que un acto de soberbia puede arrastrar a inocentes durante siglos.

Cuando los dos ultimos hijos de Feanor recuperan por fin sus dos Silmarils restantes, la luz sagrada los quema, porque sus manos se han vuelto indignas de tocarla. Uno se arroja a una sima ardiente, el otro se pierde en el mar. La tercera joya, en cambio, asciende al cielo en la frente de un navegante, convertida en la estrella mas brillante, una luz de esperanza para todos los que aun habitan bajo la sombra.

Y ahi queda la pregunta que el relato nunca cierra del todo. Si Feanor hubiera entregado libremente sus joyas para revivir los Arboles, en lugar de aferrarse a ellas, habria cambiado el destino de su pueblo? Las tres luces se dispersaron por el cielo, la tierra y el mar, separadas para siempre, como recordando que algunas cosas hermosas, una vez forjadas con orgullo, ya no pueden volver a reunirse.

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Preguntas frecuentes

Cuantos Silmarils habia y de que estaban hechos?

Habia tres Silmarils, forjados por Feanor con una sustancia cristalina indestructible llamada silima. En su interior atraparon la luz mezclada de los Dos Arboles de Valinor, Telperion y Laurelin, antes de que estos fueran destruidos. Por eso cada joya brillaba con una luz sagrada y viva que ningun ser maligno podia tocar sin quemarse.

Por que el Juramento de Feanor fue tan catastrofico?

Feanor y sus siete hijos juraron perseguir con odio implacable a cualquiera, fuese Vala, Elfo, Hombre o cualquier criatura, que retuviera un Silmaril. Al invocar el nombre de Iluvatar, el juramento se volvio irrompible. Esto los obligo a cometer atrocidades, incluida la matanza de otros Elfos, y arrastro a todo su pueblo a siglos de guerra y ruina.

Que paso finalmente con las tres joyas?

Las tres terminaron separadas en los tres dominios del mundo. Una asciende al cielo en la frente de Earendil como la estrella de la manana; otra fue arrojada a una sima de fuego en las entranas de la tierra; y la tercera se perdio en las profundidades del mar. Asi, ninguno de los hijos de Feanor logro conservarlas, y la maldicion se cumplio hasta el final.

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